“Las chicas de Londres” Informe Robinson

Ayer vi el reportaje de Informe Robinson sobre las medallas logradas por las chicas españolas en Londres, ese que se emitió en Navidad.

Me emocionó. Refleja muy bien el esfuerzo y el mérito de cada una de esas medallas. Las horas y horas de trabajo duro, de ilusión y de lucha que se esconde tras cada una de ellas, así como las dificultades que se encuentran en el camino olímpico.

Una de las chicas de vela comentaba que va a ir pasando el tiempo, y su hazaña se irá olvidando, (por parte de la gran mayoría de la población, claro). Ninguna de esas medallas pertenece a un deporte de masas, de esos que consiguen llegar al gran público, (por estas latitudes, porque un poquito más lejos son deportes de prestigio y con una buena profesionalización). Eso entristece un poco, la verdad, pero ya estamos acostumbrados a que aquí sólo exista el deporte masculino, o más concretamente: el fútbol, el tenis y el motor, así que no voy a darle más bola.
De todas maneras, ¿qué importa? Me refiero a que, sea o no sea recordado todo esto en un tiempo, el premio ya lo tienen: la experiencia es única y la victoria merecida permanecerá en sus manos y en sus recuerdos.

Aún así me encantó ver que ahora, que ya han pasado unos cuantos meses tras las medallas de las chicas olímpicas, se siga hablando un poco de ellas. Ese crónica transmite vitalidad, energía, fuerza, ilusión: ¡la magia olímpica!  Y eso me traspasó, supongo que porque: “yo también estuve allí”. Eso hace que sea una mezcla intensa de emociones ver ese tipo de reportaje para mí: por un lado está la identificación con cada deportista, el compartir unos valores y unas vivencias, así como la alegría de ver sueños ajenos realizados, la felicidad en su máximo esplendor, la satisfacción absoluta, y por otro lado está la envidia sana que me generan esas medallas: “yo casi la tuve en mi cuello”. Al fin y al cabo, me doy cuenta de que el camino es el mismo, sólo varía el final.

Conozco a algunas de las chicas de Londres, y me alegro mucho de sus éxitos, porque sé que con su valor y esfuerzo particular llegaron a cumplir su sueño. Me emocionaron especialmente las chicas de waterpolo, (como a todos, imagino), porque sin que nadie contara con ellas, y trabajando en la sombra consiguieron lo que sólo ellas y su equipo veían. ¡Fue fantástico! Una gran lección de deportividad y entrega, de que la única manera válida para lograr tus retos es trabajar con buen humor y ganas de disfrutarlo.

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